El bienestar de la humanidad depende directamente de la biodiversidad y los ecosistemas. Por eso es vital tratar de medir, planificar y minimizar cualquier actividad que pueda alterar el equilibrio ecológico.

A su vez, todas las actividades que realiza la especie humana tienen un impacto en los ecosistemas. Algunas actividades causan efectos irreversibles sobre el medio ambiente, como la contaminación del entorno, la extinción de especies, el agotamiento de recursos o la destrucción de hábitats.

Además, en la medida en que la población humana crece, los recursos naturales se van agotando. Cada vez es más urgente mejorar la sostenibilidad del desarrollo humano, para lo cual es imprescindible medir, minimizar y compensar estos impactos.

¿Cómo se mide el impacto ambiental?

En la actualidad, más de cien países tienen legislación que obliga a llevar a cabo Evaluaciones del Impacto Ambiental para cualquier proyecto que pueda tener un alto impacto en los ecosistemas en los que tenga lugar.

Para poder evaluar estos efectos sobre el ecosistema se ha creado la Evaluación de Impacto Ambiental, que se elabora de acuerdo a indicadores de desarrollo sostenible.

Además, existe una iniciativa internacional Natural Capital Coalition que trabaja para que las organizaciones empresariales integren en sus finanzas sus dependencias e impactos ambientales sobre los ecosistemas y la biodiversidad.

Empresas comprometidas con reducir su impacto ambiental

En MAPFRE seguimos avanzando en nuestros compromisos con la Agenda 2030 de Naciones Unidas, en acciones que pueden concretarse en:

  • Reducción de nuestra huella ambiental. Medimos nuestro impacto ambiental y establecemos los objetivos de reducción de emisiones y neutralidad de carbono.
  • Integración de la variable cambio climático en nuestro negocio. Incorporamos las recomendaciones de la Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TCFD) en nuestra planificación financiera, así como la inclusión de los criterios ambientales, sociales y de gobierno (ASG) tanto en la inversión como en la suscripción y definición de productos bajos en carbono.
  • Fomento de la economía circular. Hemos minimizado la generación de residuos en nuestra actividad y nos hemos posicionado como un agente de cambio en la transición a este tipo de economía, mediante el impulso de productos y servicios y apoyando a las empresas especializadas en el sector.
  • Preservación de la biodiversidad. Sensibilizamos y apoyamos iniciativas de protección de los ecosistemas más sensibles a los efectos del cambio climático.

Por Mapfre Corporativo

Créditos: mapfre.com